Wednesday, September 1, 2010

¡Es Tiempo!

Me había acostumbrado a la vida errante.  El desierto se había convertido en mi hogar, mi vida y mi lugar de refugio.  No todo el tiempo fue así.  En mis primeros días de esta estadía , yo resentía el haber sido tomada de lo familiar.  Extrañaba la rutina de la esclavitud, y los sabores de las carnes de Egipto.  Me hacían falta sus especias.  Despúes de muchas conversaciones con el Señor en las cuales vociferé mi oposición, accedí a su voluntad y comenzé a aceptar mi nuevo hogar.  Al observar con atención mi morada me dí cuenta que durante el día una columna de nube guiaba mi camino y de noche una columna de fuego; Exodo 13:21-22.  Esto era emocionante pues podía verlo y parparlo.  El estaba presente y yo era guiada por él.  Era un gozo recoger maná a diario; Exodo 16:14-31.  El Señor proveía agua constantemente.  Al paso del tiempo cambié de carrera y me convertí en una pastora.  ¿Quién lo hubíera dicho?  Yo era protegida de todo mal, vigilada, provista de todo lo necesario, abrigada por las noches y dirigida durante el día.  Pero muy pronto todo iva a cambiar.

Estoy en la frontera.  A la vista está la tierra prometida.  Llevo días pensando en este momento.  Al principio, no sabía como iva a manejar otro cambio más.  Analizé mi rescelo.  Desde hoy, seré una guerrera.  Pues voy a la batalla, para conquistar la tierra de leche y miel; Exodo 3:17.    Yo he experimentado su provisión, su protección y su dirección.  Eso es todo lo que necesito.  Tengo la certeza que mi Dios estará conmigo.  El me lo confirmó por medio de su palabra, "Esfúerzate y se valiente porque yo estoy contigo"; Josúe 1:9.  Yo le creí.  ¡Es tiempo! Es tiempo de entrar a la tierra prometida.

Copyright 09/2010

No comments:

Post a Comment